Historia

Dolmen

La presencia humana en Ibias ya data de la época neolítica, y de ello dan testimonio los monumentos funerarios existentes, los dólmenes. Aunque su número fue mayor actualmente son el de Seroiro (Chao de Leda) y el de Pradias (A Hucha da Serra) los que dejan más claro testimonio de la presencia neolítica. A Hucha Da Serra presenta una serie de cazoletas excavadas sobre su losa cobertera.

También hay rastros de la cultura castreña, siendo 5 los castros existentes en el concejo, localizados en Villarmeirín, Fondosdevilla, Cecos, Sena y A Lagúa. Como ninguno de ellos ha sido excavado hasta el momento no se puede determinar si son de época prerromana o más probable de la época de ocupación romana. En la época de dominación romana la explotación del oro adquirió gran importancia dejando restos y huellas bien visibles de aquellos trabajos como galerías, cortas a cielo abierto y el trazado de una red hidráulica de canales y depósitos para llevar la fuerza del agua. Destaca el área removida en los márgenes del río Ibias desde Villarcebollín hasta Folgoso así como en las sierra de Uría.

También los romanos explotaron el hierro y la plata, en Riodeporcos y Penedela respectivamente aunque con resultados más modestos. Así pues los dólmenes, los castros y los restos de la minería romana conformarían el patrimonio arqueológico más importante del municipio.

La primera mención alusiva del término Ibias se registra en los años 1031 y 1032 (Donación y permuta de Bermudo III). En ese momento el concejo estaría integrado en un distrito administrativo más extenso, la "Tierra de Tineo". Las primeras referencias escritas de esta zona se corresponden al periodo altomedieval y pertenecen a instituciones eclesiásticas que querían enriquecer su patrimonio, así éstas aluden a las fundaciones monásticas de Sante Marie de Zeques y Sancti Antonini de Ibias, la primera incluida en el falso testamento de Fruela II, aunque también hay mucha documentación falsa.

En los siglos XI al XIII, ya empieza a tener unas características más propias esta zona, aparece su nombre Ibia o Ibi, como una denominación englobadora de territorios. En esta zona lo que más predomina fue una presencia laica, así la Casa de Ibias o la de Ron, que son de las principales familias locales, ostenta durante un gran periodo este territorio bajo su dominio.

En el siglo XIV, hay que destacar un hecho que marca el poder laico, es el litigio contra las personas herederas de la Casa de Ibias, ya que querían que se les reconocieran todos sus derechos, las gentes del lugar pleitearon alegando que el señorío pertenecía al Príncipe de Asturias sin conseguirlo. La Cancillería resolverá a favor de la Casa de Ibias y esto traerá una tensión antiseñorial. Se fundan los mayorazgos de Ibias y Ron que unidos a los que ya había, creaban una gran zona exenta de jurisdicción ordinaria. Llegando un momento que se definía a este concejo como "concejo de Ybias que es de López Núñez Ron y de otros señores".

En el siglo XVIII, la situación es tensa y hay una gran cantidad de quejas al Rey sobre el poder y abusos de estos señores y en especial de don Miguel de Ron al que se acusaba de haber hecho en la villa de Cecos "coto y jurisdicción cerrada de horca y cuchillo". El Rey mando un visitador y debido a las contundentes noticias del visitador, el monarca decidió embargar algunos cotos. Con la apelación de sus titulares algunos los recuperaron y otros pasaron definitivamente a la jurisdicción ordinaria. Los cotos se habían reducido pero todavía había gran cantidad de ellos. En esta época la actividad agraria centraba la economía del concejo, porque Industria apenas había, únicamente la hidráulica para la molienda del grano.

El siglo XIX, estuvo marcado por diferentes hechos. La guerra de la Independencia, que afectó al concejo de un modo marginal. Más actividad tuvieron las guerras Carlistas, debido a los movimientos de diversas partidas. Lo que se destaca en este siglo, son las modificaciones administrativas, así Ibias ingresa en el partido judicial de Grandas de Salime y más tarde en el de Cangas de Tineo. Luego se irán integrando en el concejo diferentes cotos, aunque todavía quedarán algunos con relativa independencia. Es en este siglo cuando Degaña se separa de Ibias y este alcanza la configuración que tiene en la actualidad.

En el siglo XX, durante la dictadura de Primo de Rivera, la capital municipal se trasladará, por unos meses a Cecos. La Guerra Civil no tuvo operaciones bélicas de especial trascendencia. Tuvo más importancia cuando concluyó la guerra, la partida guerrillera de Serafín Fernández Ramón "El Santeiro", que siguió peleando durante un tiempo. Lo más destacable en este siglo fue su éxodo rural y la explotación minera de antracita de Tormaleo. Asimismo con las ventas de los antiguos mayorazgos se produce un acceso a la propiedad de la tierra por parte de los campesinos hasta configurar la actual situación de reparto de la misma.