Patrimonio Etnográfico

Patrimonio EtnográficoSon construcciones de gran antigüedad que conformaban parte de la arquitectura popular de Ibias. De origen castreño, fueron hasta bien entrada la segunda mitad del siglo pasado, vivienda típica en alguna de las zonas del municipio. Las pallozas se configuraban como viviendas donde compartían vida bajo un mismo techo de cubierta vegetal la unidad familiar y los animales domésticos. Se construían con piedra y podían tener forma circular o rectangular quedando aún hoy algún ejemplar en algún pueblo del concejo si bien ya no constituyen en ningún caso la vivienda principal de las familias y en el mejor de los casos se mantienen gracias a su función como almacén de los productos que se obtienen en las explotaciones agrarias.

Una de sus características es el teito, con paja de centeno que constituía la cubierta de la casa. El teito vegetal se usaba asimismo como cubierta para otros elementos como hórreos, palleiros y cabazos. Hay dos sistemas de teitado, a veo y a facha o paleta.

El sistema a veo consiste en sujetar la paja mediante una trenza de varas helicoidal, es más sencillo que el sistema de paleta donde se ata cada manojo a la estructura de madera que conforma el techo. Es este un sistema más duradero pero exigía de teitadores que conocieran bien el oficio para garantizar la impermeabilidad y seguridad del mismo.

Hórreos y paneras

Son elementos que como sucede en toda Asturias acompañan a todas las casas. En Ibias gozan de mayor presencia los hórreos que las paneras. Los hórreos se apoyan en una serie de pies, cuatro normalmente y su cubierta es a cuatro aguas. Algunos de ellos podían presentar un corredor. Muchos estaban teitados con la cubierta vegetal de paja de centeno y aún se conservan varios elementos con esa cubierta. Su función es la de secadero y almacén de productos agrícolas y la carne, para proteger de la humedad y de roedores. Su decoración se limita a motivos tallados en las paredes de madera, fundamentalmente los tetrasqueles y rosetas.

La panera es el desarrollo en amplitud y largura del hórreo debido al desarrollo agrícola y solían alzarse ya sobre seis pies de mampostería o de madera.

Son 2 los carpinteros constructores que destacaríamos en la realización de algunos de los mejores y más ricamente tallados hórreos del concejo. Domingo Álvarez que trabaja a finales del siglo XVIII y principios del XIX, con tallas en la que combina gran número de elementos. El otro sería Florentino Nogueiro, en la primera mitad del siglo XX y que construye las últimas paneras de ese siglo en las que se insertan complicados entrelazos.

Molinos de agua

Los molinos se ubicaban en las proximidades de los ríos y riachuelos, para aprovechar la corriente de agua que haría funcionar su mecanismo de impulsión, compuesto por un rodezno horizontal que movido por el agua transmitía el giro a la muela por medio de un eje.

Corripas

Son pequeñas construcciones circulares con muros de mampostería que valían para almacenar los erizos de las castañas después de su recogida.

Cortinos y talameiros

Otras construcciones importantes que podremos apreciar son las dirigidas a protegerse de los animales, como los cortíos (cortines), construcciones circulares hechas de muros de mampostería de más de 2 metros de altura con aleros hechos de losas planas en cuyo interior se colocan las colmenas para protegerlas del oso y del fuego. Son muy numerosos en el concejo.

En la parroquia de Seroiro aparecen los talameiros, son pequeñas torres de planta cuadrada y unos tres metros de alto, en cuya parte superior se colocaban las colmenas sobre unos tablones.

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